Teoría de costes de transacción o TCT (Transaction Cost Theory)

Teoría de costes de transacción o TCT (Transaction Cost Theory)

La teoría de costes de transacción intenta dar respuesta a las preguntas de ¿por qué? o ¿para qué existen las firmas?, entendiendo firmas como un tipo particular de organización. Este tipo de organizaciones presentan una jerarquía gerencial lo que les permite administrar las transacciones intentando minimizar costes.

Las primeras nociones de la teoría fueron introducidas por el economista Ronald Coase ganador del Premio Nobel en el año 1991 por su aporte a «la importancia de los costes de transacción y de los derechos de propiedad para el funcionamiento del mercado». Pero es Oliver Wiliamson, un economista estadounidense ganador del Premio Nobel en el año 2009 junto a Elinor Ostrom por sus contribuciones al «análisis de la gobernanza económica» quienes le da forma a lo que conocemos hoy día por teoría de costes de transacción.

Definición de Teoría de costes de transacción

La gestión empresarial conlleva unos costes que no son recogidos por los precios, como lo pueden ser el coste de búsqueda del producto, el coste por negociar los contratos para llevar a cabo transacciones, el coste por diferenciar el precio relevante y el coste de garantizar que lo pactado se cumpla. Todos estos costes no asociados al precio son denominados costes de transacción.

Existen 3. tipos de costes de transacción:

  1. De producción
  2. De transacción
  3. De administración

La teoría de costes de transacción, como su nombre lo indica, busca identificar cuáles son las fuentes de los costes de las transacciones, es decir; las características y las dimensiones que tiene una transacción intentando encontrar aquellas transacciones o procesos que pueden hacer que éstas se vuelvan problemáticas con el fin de encontrar la manera más eficiente de economizar dichos costes. La eficiencia constituye el criterio con el cual se mide el desempeño, lo que es entendido como una forma de economizar costes atribuible a formas organizadas como jerarquías, por ejemplo, firmas.

Cuando hablamos de transacciones, en este caso, nos referimos a la transferencia de bienes y servicios a lo largo de la frontera organizacional, este concepto incluye tanto la noción de intercambio como la de contrato ya que el contrato supone una promesa de desempeño futuro debido a que en este consta que una parte ha hecho una inversión cuyo retorno depende de la respuesta de la otra parte involucrada. Las transacciones en las que existe un contrato son el objeto central del estudio de la teoría de costes de transacción.

La naturaleza de las transacciones tienen 3 atributos:

  1. Especificidad de los activos.
  2. Frecuencia de las transacciones.
  3. Incertidumbre de las transacciones.

Como funciona la TCT

La teoría de costes de transacción explora la frontera de la firma y las transacciones que se desarrollan en su interior (las que se compran, las que se tercerizan y las que se realizan de manera conjunta entre dos o más firmas).

Teoría de costes de transacción o TCT

En la teoría de Wiliamson se distingue entre costes ex ante (antes del suceso) como lo serían los costes de las actividades de negociación, información y ejecución del contrato y costes ex post (después del suceso) como lo pueden ser el seguimiento y la revisión del cumplimiento del contrato. El «hombre organización» (individuo que hace parte de las transacciones y contratos) puede experimentar límites en la formulación y resolución de problemas complejos en el procesamiento de la información.

Wiliamson en esta teoría hace referencia a 3 formas genéricas de gobierno la de mercado, la jerárquica y un híbrido de ambas. En la de mercado las partes son autónomas y tienen y tienen el incentivo que se deriva del flujo de ingresos netos acumulados como resultado de la reducción de costes y de la adaptación eficiente. Por otro lado la jerarquía está caracterizada por la cooperación, por los controles administrativos, los grandes costes burocráticos que se contrarrestan con ganancias administrativas bilaterales y por la ausencia de una ley contractual y por último está la forma de gobierno híbrida la cual es una combinación entre el mercado y la jerarquía en la que se sacrifican incentivos a favor de una mayor coordinación.

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